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miércoles, 8 de mayo de 2013

La huelga ha muerto, el hombre la ha matado


No haré huelga. Mañana, 9 de mayo de 2013. Defiendo lo que defiende la huelga. Comparto lo que comparte la huelga. Me interesa lo que pretende la huelga. Pero no me representa quien dice representar la huelga. Aquellos que se colocan en primera fila, con sus banderas decoradas con las siglas UGT y CCOO. 

Quiero ir a la huelga, pero no quiero ser uno de ellos. Por eso no iré. La han politizado. La huelga ha muerto, el hombre la ha matado.

Si la extrema derecha se ha hecho con la bandera y el himno, la extrema izquierda se ha hecho con las huelgas. La culpa es nuestra, y de nuestra ignorancia. Creemos que la vida se divide en derecha e izquierda, que la panacea está en uno de los dos lados. Nada más lejos de la realidad. Y del sentido común. 

Somos estúpidos. Y más estúpidos son los que nos gobiernan. Unos póngidos arcaicos se están cargando el sistema educativo desde su butaca -vacía- del congreso y nosotros, en vez de unirnos en un clamor, aprovechamos para pintarnos la cara del color de la política. Triste lo suyo. Vergonzoso lo nuestro.




J. Peña

sábado, 10 de noviembre de 2012

Se abrió la veda


Desagrado es lo que causa el ver lo fragmentada que ha quedado España tras dos meses de cortinas de humo, de habladurías cervantinas para engatusar al pueblo, de "Espanya ens roba", y de crecimiento del sentimiento anticatalán en el resto de esta piel de toro que tenemos como país.

En Cataluña ya no se habla del euro por receta, ni del Impuesto al Turismo. En el resto de España ya no se habla de la subida de tasas, ni de los recortes en sanidad. Médicos y farmacéuticos en huelga, y el noticiario abre con Artur Mas parlando sobre el Nou Estat y obviando el 21% de pobreza que hay bajo su gestión, ni el 40% de paro entre los jóvenes.

Mientras tanto, en Madrid, Mariano Manostijeras celebra en su sillón, puro en mano, cómo ya no es el centro de los improperios de los españoles, dejándole ese papel al señor Mas, pudiendo seguir recortando aquí y allá. Al lado de Rajoy, Rubalcaba y Chacón respiran aliviados al saber que los medios no se ceban con el hundimiento del partido que ha estado gobernando durante ocho de los últimos nueve años y que nos metió de lleno en esta crisis.

Con admirable sutileza nos han hecho olvidar las cargas policiales en torno a la Plaza de Neptuno y el tan temido rescate europeo.

Rajoy, Mas, Rubalcaba… Me quito el sombrero. Sois unos genios.



J. Peña


viernes, 2 de noviembre de 2012

Un lunes cualquiera


La mia, una cabeza más de las que se pueden apreciar desde la palestra, en una de esas masificadas clases habituales ya en cualquier Universidad del panorama nacional.

Delante de mi, y de los más de cien homólogos que me acompañan cada día, uno de esos que se hacen llamar profesores, término cuyo uso no creo del todo acertado, ya que dudo que conozca el verdadero significado de docencia.

Mientras él libera su tediosa verborrea, inspirada en alguno de sus múltiples libros cuyos títulos nos anunció en los primeros días de curso con un licencioso deseo de aumentar sus ventas, mi cabeza divaga con reflexiones acerca del impacto causado por los nuevos medios que empleamos para interactuar con nuestros semejantes: Las redes sociales.

Inspirado en el individuo sentado un par de filas más allá cuya atención, ajena a toda explicación del docente, está fija en el Smartphone que sostiene junto a su pierna, bajo la mesa.

Esa abstracción del mundo real que manifestamos en post del virtual no sé hasta qué punto nos causa beneficio. Ahora conocemos, o creemos conocer, más que nunca la vida y los haberes diarios de quién nos rodea. Sin embargo, dónde quedaron las tardes de café para contar qué tal fue la semana. Ya no tienen lugar. Ahora se resumen en una visita más en su cuenta de Facebook.

Estamos sacrificando tiempo para observar el mundo físico que hay bajo nuestros pies, perdiendo la capacidad de valorar las conversaciones sin una fría pantalla de por medio. No somos conscientes de que las redes sociales cada vez tienen más de redes que de sociales.

Ha salido el Sol. Voy a tuitearlo.



J. Peña

sábado, 20 de octubre de 2012

La desconfianza del ciudadano


"Con la confianza dinamitada, falla la base de la democracia, un sistema que requiere la fe permanente y viva de los representados en sus representantes políticos. Cuando desaparece la creencia de que las instituciones y corporaciones son honestas, falla también la esencia del capitalismo. El ciudadano, que duda hoy de la honestidad de políticos , banqueros, empresarios, periodistas, jueces, legisladores y funcionarios, padece un desalentador déficit de confianza. Ni siquiera se fía de las facturas de la luz o del teléfono, de los informes oficiales, de las estadísticas o de las promesas del poder. Antes esa situación generalizada de abandono e inseguridad, el ciudadano deja de creer en un sistema que, sin confianza, se torna usurpador, se deslegitima y se hunde, como empezó a verse claro en la crisis mundial que estalló en el año 2008."

Francisco Rubiales - Periodistas sometidos. Los perros del poder (2009)

domingo, 23 de septiembre de 2012

La inviabilidad de Bolonia

Quinto de carrera. Comienza mi último curso en esta etapa universitaria. Soy de las últimas generaciones que contarán con el placer de hacerse llamar Licenciados. Dicen que el Plan de Estudios que nos ha tocado a mi y a los de mi generación es nefasto en comparación con los anteriores. Eso me hace preguntarme por qué, si algo es bueno y funciona, lo cambian. Sin embargo, sonrío amargamente cuando me doy cuenta de que mi Plan no es el peor. Detrás de mi vienen los de Bolonia. Pobrecillos. 

Nos vendieron desde Europa un sistema universitario por el cuál nos adaptaríamos a lo que hacen nuestros homólogos en los demás países regidos por la bandera azul. ¡Qué bonito! 



No piensan igual aquéllos que tienen que sufrir la obligatoriedad de las clases. Si es que se puede llamar "clase" a una ponencia de una hora de alguien que no tiene la más mínima intención de cambiar el discurso que lleva soltando durante 40 años, sea el Plan que sea. Con el de Bolonia nos vendieron un dinamismo y una continua interacción profesor-alumno. A medio camino entre el colegio y la Universidad. 

Lo que no se dan cuenta los zoquetes del Ministerio es que es algo inviable. Inviable porque un profesor no puede hacer un seguimiento exhaustivo de 120 alumnos. Inviable porque no le vas a hacer cambiar el discurso a un Catedrático, primo-hermano del Australopithecus, obligándole a ejercer una docencia dinámica que requeriría volver a preparase las clases y, lo peor, improvisar durante las mismas. Porque es a lo que se expone. Al aumentar el diálogo con el alumno se genera la confianza suficiente para que éste levante la mano y haga las temidas "preguntas", obligando al de la corbata a desempolvar conocimientos. Demasiado trabajo, más aún sabiendo que se expone a ofrecer una respuesta equivocada. Demasiado riesgo para alguien que se considera la élite de la materia que está enseñando. 

En las bases del proceso Bolonia nos venden que el alumno adquirirá responsabilidad y autonomía durante su estancia en la Universidad. Les obligas a ir a clase, les mandas múltiples trabajos durante el año y le colocas a un profesor detrás de sus orejas. ¿Qué iniciativa propia va a tener un alumno que pone el despertador "por obligación"? ¿De verdad quieren que maduremos en esta etapa, o que salgamos inocentes y manejables?

J. Peña

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Polluelos incultos

Tras varios años de goce y disfrute de la vida universitaria empiezo a ver que se me acaba el chollo. Último curso. Miro las puertas de la facultad y ya me imagino a los jóvenes polluelos que verán comenzar su vuelo fuera de la protección del colegio, de la seguridad que daba el tener un profesor que te empujara a estudiar, y el creer saber que hay corrección para todo error. 

Sin embargo, es gran inquietud la que causa el pensar lo que les han enseñado hasta hoy. Más bien al contrario. Lo que no les han enseñado. Lo que este sistema educativo se empeña en ocultarles. Un sistema egocéntrico que nos lleva a empollar una y otra vez la geografía, historia y política de nuestra Comunidad Autónoma. Que está muy bien saber lo nuestro, sí. Pero que un chaval de 18 años esté cruzando las puertas de la Universidad sin saber qué significó el Muro de Berlín, creyendo que Sarajevo es un tipo de cocktail, sorprendido cuando le dices que mongol es un gentilicio. Y saber quién fue Genghis Khan ya es para sacar nota, y la matrícula de honor se la dejamos al que sepa situar Mozambique en el mapa... 

¿De qué sirve saber tanto de Carlos I y Felipe II, tras varios años escuchando las mismas batallitas, si luego no sabemos quién fue Primo de Rivera, o quiénes presidieron el Gobierno durante la segunda República española?. Y el Franquismo y la Transición, más de lo mismo. Tantos años estudiando Historia (de España, claro, porque saber por qué se inició la Primera Guerra Mundial no es importante…) y al final, deprisa y corriendo, nos embuchan los últimos 150 años en un par de meses… y tan a gusto. 

Y con la dichosa Literatura, otro tanto. Cuatro años cantando de carrerilla la obra cervantina y jamás oí hablar de Tolstoi. Y creo que la nueva hornada de gazapos que se examinó en la selectividad hace unos meses, más de lo mismo. 

Lógico que cuando salimos de España pecamos de ignorantones. Y luego nos preguntamos por qué. Y ya de los idiomas no hablemos…porque lo que se dice hablarlos, no los hablamos. 

Sigo pensando que los Ministros de Educación de la última veintena están dando gracias al que inventó el corrector ortográfico del ordenador. Bendita tecnología que nos da el privilegio de presumir de un buen uso de la B y de la V… 




P.D: Y coincidiendo con un acontecimiento reciente… ¿sabrán quién fue Santiago Carrillo? Bendita Wikipedia.

J. Peña

lunes, 3 de septiembre de 2012

Los pringadetes del continente

Hace poco más de un año hicimos una valoración acerca de la evolución del precio del barril de petróleo (crudo) y de la gasolina entre 2003 y principios de 2011. Destacaremos, a modo de resumen, dos datos. Entre 2003 y 2007 los precios (del crudo y de la gasolina) subieron de forma pareja, como es lógico. Sube la materia prima, sube el producto. Sin embargo el precio del crudo bajó sustancialmente en 2008 y el de la gasolina siguió subiendo. Escandaloso. Desde entonces la diferencia entre el crudo y la gasolina ha sido un tanto llamativa.


Ahora el barril de crudo se paga 5 dólares más caro que hace año y medio (algo menos de 97 dólares/barril por los 92 dólares de principios de 2011). De aquella, la gasolina sin plomo 95 estaba a 1'10 euros/litro. Hoy está a 1'51 €/L (la semana pasada a 1'48 €/L, antes de que subieran el IVA).

Esta mañana los señores Soria y De Guindos han sugerido que estos precios son "inasumibles" debido a la inflación que están provocando. El colega que está al frente del ministerio de Industria dice que es justificable "una investigación". El de economía, por su parte, admite que somos los que más pagamos de Europa (eliminando los impuestos). Es decir, los pringadetes del continente.

Ya era hora. Después de este despelote económico que llevamos sufriendo 4 años se dignan a admitirlo.

Ahora bien, me atrevería a apostar a que dicha investigación, si es que se lleva a cabo, no va a obtener "resultados concluyentes" y que vamos a seguir soltando 100 chuches por llenar el depósito. Lo dicho, unas declaraciones para la galería, para tener contento al rebaño.

Menos hablar y más hacer, que se nota que no llenáis el depósito del coche oficial.

J. Peña