domingo, 10 de abril de 2011

Impunidad eclesiástica

Por Jorge Peña Ramos

En una publicación anterior hablábamos de la instrucción emitida por el Vaticano en 1962 (revisado y actualizado en 2001) conocida como "Crimen Sollicitationis". 

Quien hace cumplir esta instrucción es una organización de la Iglesia denominada "Congregación para la Doctrina de la Fe". Joseph Ratzinger (actual Papa Benedicto XVI) era el encargado de presidir este organismo, entre 1981 y 2005, hasta su nombramiento como pontífice. 

Ahora vamos a hablar de otra organización, también del Vaticano, llamada "Congregación del Santo Oficio". Fue creada en 1542 por el Papa Pablo III y tenía libertad de acción por todo el territorio en el que la Iglesia Católica estaba presente. Su misión era la de condenar y eliminar los actos de herejía y brujería. Es decir, derramar la sangre (torturas, pena de muerte…) de todos aquellos que no eran cristianos y de los que sí que eran cristianos pero que no compartían la ideología católica del Vaticano. La Iglesia llamaba a esta persecución Santo Oficio. En los libros de historia aparece como Santa Inquisición. 

Los actos llevados a cabo por la Inquisición han sido criticados y condenados en los tiempos actuales. Lógico. Hubo más de 50.000 ejecuciones sólo en el norte de Europa. Todo por no compartir las leyes de la Iglesia, aún creyendo en el mismo Dios. 

¿Y todo este rollo, para qué? 

La Congregación del Santo Oficio fue renombrada como Congregación para la Doctrina de la Fe, en 1965. Dos de las barbaridades más conocidas cometidas por la Iglesia, la Inquisición y el Crimen Sollicitationis, han sido llevadas a cabo por la misma organización. Distinto nombre, misma función. 

Y la pregunta que hago desde aquí: ¿Por qué siguen existiendo este tipo de organizaciones? Se sabe como funcionan, se sabe qué es lo que hacen. Y nadie mueve un dedo para impedirlo. 

Primero hubo ejecuciones por no compartir los ritos y adoraciones de la Iglesia, ahora casos de pederastia y abusos ocultados de la forma más ruin y descarada. ¿Cuál será el siguiente crimen a cargo del Vaticano? Yo no lo sé. Lo que sí se es cual va ser la consecuencia: La impunidad. 


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Crimen Sollicitationis

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