Por Jordi Lorenzo Polo
Estos días el director del Servei Català de Trànsit, Joan Aregio, ha informado de que un radar en Barcelona ha llegado a recaudar cinco millones de euros en tres años. Por fin alguien tiene el valor de reconocer públicamente de que los radares sirven para poner multas y para meterse (en este caso el gobierno) dinero en el bolsillo. Me gustaría saber a dónde irá todo ese capital que no deja de ser de los ciudadanos menos obedientes al volante…
Ahora van a implantar 15 tramos de control. Estos novedosos radares lo que hacen es calcular el tiempo que tarda un vehículo en recorrer un tramo. Si lo hace en menos de lo previsto, significará que ha sobrepasado la velocidad permitida. Uno de estos radares cuesta 347.000€. Supongo que os preguntareis si les sale a cuenta invertir tanto dinero en esto y no en la sanidad (que ahora la están recortando). Pues bien, de momento han estado haciendo pruebas en el túnel de Vielha, en donde desde el pasado julio se han abierto casi 500 expedientes sancionadores.
Además, la recaudación les debe ir tan bien que una cuarta parte de las cajas de radar están vacías. Encima juegan con nosotros igual que nosotros jugamos con ellos. ¿Quién no ha ido más lento de lo habitual al ver una caja rectangular gris en la parte derecha de la calzada? Pero tranquilos, que lo que harán será ir moviendo los radares cada semana, de esta manera nunca sabremos cuál está operativo. Parece un juego en el que sólo hay un vencedor y un pagador…
A continuación os dejo un vídeo en el que se ve una broma muy buena de unos gallegos: un joven disfrazado de radar con una cámara de fotos en mano, va disparando el flash a cada coche que pasa a gran velocidad. Los conductores saben que van a una velocidad mayor a la permitida, ya que en el momento que ven el flash, frenan bruscamente reduciendo la velocidad

Voy a sacar polvo a mi bicicleta... y aún y así no me libraré de alguna multa si siguen con la disminución de velocidad
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