Crisis, corrupción, imputaciones, políticos berreando en el hemiciclo, paro, recortes, más paro, independencias, más paro aun, subidas de impuestos… El pan de cada día en nuestro país. Pero, ¿qué es lo que piensa un universitario? ¿qué es lo que se ve desde aquí abajo? Se nos clasifica de "pasotas", de que nos mantenemos en silencio, en la sombra, sin protestar. ¿Realmente es así, o lo que realmente pasa es que no se nos escucha?
Mi día a día comienza a las ocho de la mañana, con la Cadena 100 de fondo. Duchita y a clase, a presenciar esas llamadas clases magistrales impartidas por un individuo que deja mucho que desear como docente (hay excepciones, contadas), que le hacen reflexionar a uno sobre si no estaría mejor invirtiendo el tiempo en otro quehacer más interesante y productivo que ver a un catedrático nacido en el Pleistoceno leer en tono soporífero un libro escrito por él mismo décadas atrás.
A media mañana, cafelito y reunión en torno a una mesa con alguno de mis homólogos de la carrera, dispuestos a "arreglar el mundo". Primer tema que sale a la palestra: los Safaris, que ahora están muy de moda. Más de cinco millones de parados y nuestro Jefe de Estado, el afable Juan Carlos, se nos va a matar paquidermos al culo del mundo en un Jet Privado. El pobre nos vuelve con la cadera fuera de lugar, y rápido al quirófano de una clínica privada. ¿Dónde están tus palabras, querido Juan Carlos, acerca de la gran sanidad pública que tenemos? Sí, sí, aquellas que dijiste saliendo del Hospital Clinic de Barcelona hace casi un año.
Retrocedemos un poco más en el tiempo y llegamos al anuncio del Plan de Ajuste por parte del Gobierno. El señor Mariano Manostijeras comienza a acaparar titulares y portadas, haciendo lo que dijo que no iba a hacer. Y al otro lado del ring, el señor Rubalcaba, encabezando una oposición que me recuerda mucho a la del PP en estos últimos 7 años. Y decimos oposición por no decir obstrucción. Porque al parecer es a lo que se dedican en este país los políticos. A zancadillearse unos a otros, ladrando y llorando, buscando ocupar la butaca negra del Congreso de los Diputados. Cada vez que les ponen un micro delante sacan a relucir una elocuencia digna del chimpancé más tonto, por lo que sólo me queda llevarme las manos a la cabeza al pensar qué será de nosotros como aparezca un demagogo, con la oratoria como estandarte, y al que le entregaríamos sin pensar las llaves de la Moncloa. No sería la primera vez. Es la única variable que le falta a la ecuación (crisis + descontento social + orador = ¡¡!!). Y todos sabemos cuál es la solución de dicha ecuación. No hay que mirar muy atrás para ver un claro ejemplo.
Nuestra conversación viaja a mayo del año pasado (2011). Las elecciones autonómicas. 57 imputados en las listas. Preocupante cuanto menos. Y no por ellos, sino por nosotros, que vamos y metemos su nombre en las urnas. Entre ellos el trajeado Camps. Lleva Valencia a la ruina, es imputado por la trama Gürtel y… obtiene la mayoría absoluta. Sin palabras.
Nos vamos un par de meses antes de estas elecciones. Ahora criticamos los llamados recortes de Mariano pero lo que realmente merecía censura es la medida de ahorro impuesta por ZP: reducir el límite de velocidad a 110 km/h. Querido José Luis, ¿con eso nos ibas a sacar de la crisis?, bueno, perdón, que no era una crisis, era simplemente una "desaceleración económica"…
Nuestra hora del café se acaba. Toca volver a la pedantería del que se hace llamar Profesor. Tras unas cuantas horas más de esfuerzo inconmensurable para mantener la concentración, retornamos a nuestras casas (de alquiler, no hay que olvidar que somos universitarios) para cumplir con esa necesidad fisiológica llamada "comer". La caja tonta comienza a emitir anuncios, por lo que decidimos practicar el famoso deporte del zapping. ¿y qué vemos? a un grupo de Cercopitécidos insultándose entre sí, emitiendo unos berridos dignos del mejor político español, y arreando unas patadas al diccionario de la RAE siguiendo el camino marcado por la nariz de Belén Esteban. ¿La alternativa a este TeleCirco? Las noticias. Aunque tristemente, el show es el mismo. Sólo tenemos que sustituir el plató de televisión con Jorge Javier Vázquez y Paz Padilla por el Palacio de las Cortes con Soraya Rodriguez y Cristóbal Montoro. La otra alternativa es ver a Cándido Méndez con su Rolex y a Ignacio Fernández Toxo hablando de huelgas. No sé con cuál de los tres espectáculos quedarme. Al final acabamos viendo Friends. Nuestras neuronas sufren menos así.
Termina la comida y volvemos a nuestra segunda casa: la Facultad. Sesión de tarde de clases teóricas y prácticas (¿llaman clase práctica a dos horas viendo vídeos de hace 30 años? Sería comprensible si estudiara Historia Contemporánea, pero no Veterinaria). Finalizan las clases y nos volvemos a reunir en torno a la misma mesa. Esta vez hablamos del futuro. ¿Qué futuro? ¿Qué futuro tiene un universitario que ve cómo sus compañeros que acaban la carrera reciben la orla y un mapa con una X señalando la Oficina de Empleo? Los que vamos por la rama de ciencias acabamos de presenciar un recorte de 600 millones. Desalentador. ¿Y los que vienen detrás nuestro? Los que empiezan ahora la Universidad están sufriendo el Plan Bolonia (chapuza catastrófica) y los que aún no tienen los 18 están siendo partícipes de una proliferación de alumnos en las aulas bastante considerable. ¡Qué más da 20 que 50, tan solo os tenéis que juntar un poquito más!
Llega la noche. Cena, y algo de estudio. Porque pese a la opinión general, estudiamos. No estamos todo el día de cañas y de fiesta. Tras esto uno se va a dormir, a pensar en el mañana y a soñar en que tengamos un trabajo de lo nuestro cuando se nos bautice como licenciados. Aunque seamos realistas, visto lo que hay fuera, hoy en día se puede decir más que nunca que los sueños... sueños son.
Jorge Peña

Jeje!! Me voy a tomar un almax!
ResponderEliminarCuanta verdad... brillante jorge :D
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