Se entiende como talento aquel conjunto de características y aptitudes que permiten a un individuo destacar en determinadas materias. Para algunos es innato; para otros, adquirido.
El conformismo es una actitud que lleva al sujeto a aceptar una realidad, acomodándose a las circunstancias, rehuyendo de todo esfuerzo por intentar cambiarlas o superarlas. Esto, de innato, tiene poco.
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| Jorge Peña - Jorgepevet Fotografía |
Impotencia es lo que siento cuando veo a gente con talento en demasía, caminando por la vida con superflua pachorra, malgastando su tiempo de cara a una televisión, empleando su brillante cerebro para descifrar cómo pasar al siguiente escenario del Call of Duty. Tan talentosos como conformistas, parecen carecer de sueños y metas en la vida por las que luchas.
Cada vez más jóvenes calientasofás dejan patente la represión, que se está agudizando con el paso de las generaciones, de algunos aspectos de la naturaleza humana que han llevado al progreso de la Civilización a lo largo de la Historia. Por instinto, somos avaros e inconformistas. Por supuesto que la avaricia está bien donde está, ausente (en teoría) de nuestro catálogo de virtudes y defectos. Sin embargo también estamos aletargando esa actitud inconformista que viene a ser uno de los principales ingredientes de ese brebaje llamado éxito.
Claro está que somos libres de elegir nuestro camino por la vida. Pero tiremos de empatía y pongámonos en el pellejo de aquellos que carecen de esa virtud llamada talento, pero que inician cada mañana una incesante lucha por lograr sus sueños, mostrando una ambición admirable. Pero la vida les ha privado de esa destreza necesaria, haciendo inalcanzable su anhelo, mientras observan cómo el genio holgazanea en el salón, preguntándose si realmente valorará lo que tiene y si se dará cuenta de que está malgastando todo su potencial.
Y es que, en estas circunstancias que nos ha tocado vivir podemos quejarnos de lo que sea, pero no de falta de oportunidades. Fueron nuestros padres y abuelos los que lidiaron con la posguerra y la transición. Fueron ellos quienes pasaron épocas sin saber si habría pan la semana siguiente. Nosotros, en cambio, tenemos todo de cara para dibujar nuestro futuro. Y vivirlo. No sin esfuerzo, claro. Por eso, amigo talentoso, he aquí la reflexión con la que podemos resumir todas estas líneas: "Más lejos llega una lucha sin talento, que un talento sin lucha" [Marta Peña]
Jorge Peña

Amén
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