Por Jorge Peña Ramos
Tiempos de campaña electoral. Tiempos que a uno le sacan de quicio. Terremoto en Lorca (Murcia), y todos los políticos se dejan ver por las calles del municipio afectado, haciéndose la foto de rigor con la gente del lugar, con esa sonrisa de "vótame la semana que viene", y luego publicando las fotos en Facebook.
Llegar a casa, abrir el buzón y encontrar varias cartas a mi nombre. ¿Quién será? En los sobres, el logotipo de los diferentes partidos políticos. Es hora de abrir las cartas y leer los programas electorales. Papel del bueno, a todo color, un diseño agradable y elaborado…y mucha palabrería.
Demasiadas ambigüedades, demasiadas palabras bonitas. Prometen "pasión y honestidad" (PSOE), "esfuerzo y compromiso" (PP)… pero ningún hecho. "Intentaremos…", "pretendemos…", muchas palabras, cero garantías.
Y lo que más gracia me hace de todo. La crisis. ¿Qué crisis? Muchos recortes, subidas del IVA….
Pero…
¿Y todo el presupuesto y esfuerzos destinados a promocionarse? Los dispositivos de seguridad cuando dan mítines, el gasto en viajes y dietas, carteles publicitarios en carreteras, el personal encargado de elaborar los folletos, meterlos en sobres, y enviarlos a cada ciudadano censado… Nos encontramos en un periodo en el que las necesidades del país pasan a un segundo (o tercer) plano, y todo para decir lo bonitos que son y lo buen futuro que nos espera si les elegimos a ellos.

Perdemos nuestro tiempo para que ellos ganen su dinero...
ResponderEliminarTienes toda la razón, cuanta rabia me da...
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