viernes, 26 de agosto de 2011

Mentiras sobre la inmigración

Por Jordi Lorenzo Polo

Aunque muchos de nosotros no seamos racistas, señalamos a la inmigración como una de las causas de la actual crisis. Eso hace que sea uno de los argumentos más fáciles de usar pero, ¿son verdad? Veamos y analicemos algunos de ellos.
 
Quien dice “Los NEGOCIOS inmigrantes actúan fuera de la normativa y tienen facilidades fiscales” quizás no sabe que los comercios de alimentación de menos de 150m2 pueden abrir todos los días excepto los festivos de cierre obligatorio (el 25 de diciembre, el 1 de enero, el 1 de mayo y el 11 de septiembre) y sin limitación de horario.
 
Quien dice “Los extranjeros colapsan la SANIDAD PÚBLICA” quizás no sabe que los inmigrantes utilizan un 40% menos de recursos sanitarios que los españoles (fuente: XXX Jornadas de la Asocación de Economía de la Salud; 2010, Juan Oliva).
 
Los extranjeros sólo acuden 4,7 veces al año al médico, mientras que los españoles lo hacen 8,3 veces (Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria).
 
Quien dice “Los extranjeros se quedan con la mayoría de BECAS DE COMEDOR en las escuelas públicas” quizás no sabe que el 84% de las familias beneficiadas de susodichas becas en las escuelas el curso 2010/11 eran de nacionalidad española.
 
Quien dice “Los inmigrantes nos quitan el TRABAJO y además NO COTIZAN en la seguridad social” quizás no sabe que el 87,6% de los trabajadores y trabajadoras son de nacionalidad española, según datos de 2007. Además un extranjero no puede ocupar un puesto de trabajo si éste está solicitado por un español. (Reglamento de Extranjería, artículo 50).
 
Los extranjeros perdieron porcentualmente más puestos de trabajo (un 9,3%) que los españoles (6,9%) en 2009 (Adecco i IESE-IRCO).
 
Según un informe de 2010 realizado por la ONG Intermón Oxfam, 859.000 familias españolas tenían alguna persona trabajadora del hogar, a pesar de que sólo figuraban como dadas de alta en la Seguridad Social un total de 295.000 personas. Es decir, más de medio millón de familias empleadas no cumplían sus obligaciones legales.
 
Antes de mirar el ombligo ajeno, deberíamos mirar el nuestro…

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