Ayer, mientras estudiaba inglés, leí un texto muy interesante que hablaba sobre la edad y cómo los avances en medicina y tecnología están alargando la vida de las personas.
Si bien aseguraban que hace muchos años la gente moría antes de lo debido, ahora se plantea la posibilidad de que la gente muera más tarde de lo normal.
En medicina, parece que la edad es una enfermedad moderna que todos intentan curar de una forma u otra. A día de hoy mucha gente padece enfermedades neurodegenerativas o asociadas al sistema cardiovascular entre otras.
Ambas, son un ejemplo claro de que estamos alargando la vida media de las personas de una forma, quizás, excesiva. Sin embargo, muchos centros tecnológicos y científicos gastan miles de millones de euros en investigación en el área de la Biomedicina que, por otro lado, es una de las áreas con mayor repercusión en los últimos años. Pretenden encontrar algún tipo de cura o alivio sintomático de estas enfermedades de modo que podamos vivir durante más tiempo si cabe. Estamos llegando a un punto en el cual hemos dejado de combatir las enfermedades primordiales de la vida y estamos empezando a combatir la propia edad. Es decir, la forma en la cual poder vivir 1 año más y así sucesivamente.
Parece que hoy en día vivir hasta los 80, no sea suficiente. Morir con 80 años podría verse como un fracaso debido a la cantidad de gente que ha superado el centenario.
Si bien aseguraban que hace muchos años la gente moría antes de lo debido, ahora se plantea la posibilidad de que la gente muera más tarde de lo normal.
En medicina, parece que la edad es una enfermedad moderna que todos intentan curar de una forma u otra. A día de hoy mucha gente padece enfermedades neurodegenerativas o asociadas al sistema cardiovascular entre otras.
Ambas, son un ejemplo claro de que estamos alargando la vida media de las personas de una forma, quizás, excesiva. Sin embargo, muchos centros tecnológicos y científicos gastan miles de millones de euros en investigación en el área de la Biomedicina que, por otro lado, es una de las áreas con mayor repercusión en los últimos años. Pretenden encontrar algún tipo de cura o alivio sintomático de estas enfermedades de modo que podamos vivir durante más tiempo si cabe. Estamos llegando a un punto en el cual hemos dejado de combatir las enfermedades primordiales de la vida y estamos empezando a combatir la propia edad. Es decir, la forma en la cual poder vivir 1 año más y así sucesivamente.
Parece que hoy en día vivir hasta los 80, no sea suficiente. Morir con 80 años podría verse como un fracaso debido a la cantidad de gente que ha superado el centenario.
En una revista estadounidense, The New Yorker, publicaron una viñeta hace unos años que mostraba a un hombre diciéndole a otro lo siguiente: I hope I die before science makes me live to 150 (Espero morir antes de que la ciencia me haga vivir hasta los 150).
Muchos se atreven a decir que en cuestión de años el ser humano será capaz de vivir hasta los 130, 200 o incluso los 400 en un futuro lejano. Recordando lo que se comentó en una conferencia sobre Biotecnología el pasado mes de julio en Sevilla, no es una idea disparatada, ya que “La pregunta en biotecnología no es si podemos hacer algo, eso es cuestión de tiempo o tecnología. La cuestión es: ¿Deberíamos?”.
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Es evidente que el organismo humano tiene una fecha de caducidad orientativa o, quizás, sería mejor decir "consumo preferente". El intento de alargar la vida podría llegar a ser contraproducente. Nadie me ha preguntado realmente si quisiera vivir más o no. Parece que los tiempos avanzan hacia una "inmortalidad relativa" o una "decrepitud interminable" en la cual la edad nunca será un obstáculo para que perdure la vida y sólo moriremos a causa de desgracias ajenas tales como accidentes u otra serie de infortunios...
Unai Fernández

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