jueves, 27 de enero de 2011

El sueño americano en España

Se requiere inglés para trabajar de camarero. Sin embargo, no es necesario para aspirar a ser Presidente del Gobierno. Se requiere superar una oposición para ser médico, bombero o administrativo. Sin embargo, no es necesario para aspirar a ser Presidente del Gobierno. ¿Una persona sin estudios puede llegar a obtener un alto cargo en el gobierno? En España, se ve que sí. Y no con mucho esfuerzo. Pongamos algunos nombres y apellidos:


Celestino Corbacho

Ha sido ministro de trabajo. Ni siquiera estuvo matriculado en la Universidad. Proviene de una familia con pocos recursos pero eso no argumenta que un político de su talla no tenga ningún estudio universitario.


José Montilla

Un señor catalano-andaluz que ha sido ministro de Industria, Comercio y Turismo y que, además. fue President de la Generalitat. ¿Cómo puede ser que no sepa lo que es una universidad?

Ah, bueno, eso sí, supo rellenar él solito la matrícula de Economía y Derecho en la Universidad de Barcelona a pesar de no haberla acabado.


José Blanco

Es el actual ministro de Fomento, antiguo portavoz y vicesecretario del PSOE. Consiguió matricularse en la Universidad de Santiago de Compostela, pero, como muchos de los mortales, no la terminó. Hace poco dijo que la estaba finiquitando en una Universidad a Distancia.

Un título universitario no es sinónimo de brillantez, aptitud o competencia. Pero no deja de ser una leve criba para paliar ligeramente la dedocracia que estamos padeciendo en los últimos años.

Unas oposiciones, considerando que son justas e imparciales, pueden evitar que el amigo de o el hijo de consiga ocupar cargos de suma importancia para el presente y futuro de nuestro país. Además, quién sabe si con eso se lograría que gente más preparada y sin enchufe alguno pueda optar a renovar la pocilga política que tenemos en el Congreso. Se trata de justicia e igualdad de oportunidades.

Por Jordi Lorenzo y Jorge Peña

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