Las revueltas de los países árabes tocan a su fin. El inicio de éstas fue la excusa que se empleó para subir el precio del barril de petróleo y, consecuentemente, el de la gasolina.
Los primeros meses de 2011 vimos como llenar nuestro depósito suponía desembolsarnos un 25% más de monedas que a finales de 2010.
Ahora bien. Volvamos a la causa de la subida de precio. Las revueltas árabes. Una vez que la cosa vuelve a su cauce, ¿por qué el precio de la gasolina sigue igual? En las primeras semanas de agosto vimos un pequeño descenso en los precios. Entre 8 y 9 céntimos el litro. Las esperanzas crecían. Pero se quedaron en eso, en esperanzas. En la segunda quincena de agosto vuelven a subir 3 o 4 céntimos y ahí quedaron.
Por ahí hay alguien que está haciendo un negocio de los buenos. Véase los países exportadores de petróleo, las refinerías, los gobiernos o las petroleras. Quizás alguno. Quizás todos. Quién sabe. Lo único que no cambia es el que realmente paga. El de siempre. El ciudadano de a pié.
Doy por hecho que el precio de la gasolina no va a bajar. No hay que ser ilusos. Sólo espero que no alcance precios alarmantes como sucede en nuestro país vecino, Portugal. Pasé por una gasolinera, en tierras portuguesas, cercana a la frontera con España y no pude resistirme a tirar una foto. La empresa es española, Repsol. El precio ya no se parece tanto al que tenemos en nuestra maravillosa piel de toro.
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| Fotografía de una gasolinera portuguesa. Julio 2011. |
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