jueves, 22 de septiembre de 2011

Ética e informática

Por Jorge Peña Ramos

En otra publicación ya hablamos del masivo uso que se le está dando al famoso programa, el Photoshop, y que nos está dando pie al empleo del término "manipulación informativa".

Me pregunto, una vez más, cuál es la frontera entre "arreglar" una foto (brillos, contrastes, iluminación…) y retocarla.

Una vez más, sale a la luz una foto, esta vez como emblema del PP en la campaña electoral que se avecina, en la que se ha echado mano del Photoshop. Veamos la imagen original, y esa misma imagen retocada (se puede ver en la página de inicio de Mariano Rajoy, www.rajoy.es).


Como se puede apreciar, no sólo han aumentado el brillo y el contraste. También han aumentado los "colores fríos", es decir, una herramienta para que la foto adquiera una tonalidad azul (color del Partido Popular). Hasta ahí, personalmente, yo lo considero "arreglar" una fotografía.

Sin embargo, lo que viene a continuación ya no lo considero un simple arreglo. Si nos fijamos, el color de su cabello ha sido oscurecido (sesión de peluquería informática) y en su frente han desaparecido diferentes arrugas. Tanto los globos oculares como los dientes han sido blanqueados y la cara en general ha sufrido una reducción de volumen. Todos estos cambios con el objetivo de rejuvenecer mágicamente al actual líder de la oposición.

No sé vosotros, pero yo estoy en contra de tanto retoque. No hay que traspasar determinadas fronteras con el uso del Photoshop.



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