Tras varios años de goce y disfrute de la vida universitaria empiezo a ver que se me acaba el chollo. Último curso. Miro las puertas de la facultad y ya me imagino a los jóvenes polluelos que verán comenzar su vuelo fuera de la protección del colegio, de la seguridad que daba el tener un profesor que te empujara a estudiar, y el creer saber que hay corrección para todo error.
Sin embargo, es gran inquietud la que causa el pensar lo que les han enseñado hasta hoy. Más bien al contrario. Lo que no les han enseñado. Lo que este sistema educativo se empeña en ocultarles. Un sistema egocéntrico que nos lleva a empollar una y otra vez la geografía, historia y política de nuestra Comunidad Autónoma. Que está muy bien saber lo nuestro, sí. Pero que un chaval de 18 años esté cruzando las puertas de la Universidad sin saber qué significó el Muro de Berlín, creyendo que Sarajevo es un tipo de cocktail, sorprendido cuando le dices que mongol es un gentilicio. Y saber quién fue Genghis Khan ya es para sacar nota, y la matrícula de honor se la dejamos al que sepa situar Mozambique en el mapa...
¿De qué sirve saber tanto de Carlos I y Felipe II tras varios años escuchando las mismas batallitas si luego no sabemos quién fue Primo de Rivera, o quiénes presidieron el Gobierno durante la segunda República española?. Y el Franquismo y la Transición, más de lo mismo. Tantos años estudiando Historia (de España, claro, porque saber por qué se inició la Primera Guerra Mundial no es importante…) y al final, deprisa y corriendo, nos embuchan los últimos 150 años en un par de meses… y tan a gusto.
Y con la dichosa Literatura, otro tanto. Cuatro años cantando de carrerilla la obra cervantina y jamás oí hablar de Tolstoi. Y creo que la nueva hornada de gazapos que se examinó en la selectividad hace unos meses, más de lo mismo.
Lógico que cuando salimos de España pecamos de ignorantones. Y luego nos preguntamos por qué. Y ya de los idiomas no hablemos… porque lo que se dice hablarlos, no los hablamos.
Sigo pensando que los Ministros de Educación de la última veintena están dando gracias al que inventó el corrector ortográfico del ordenador. Bendita tecnología que nos da el privilegio de presumir de un buen uso de la B y de la V…
P.D: Y coincidiendo con un acontecimiento reciente… ¿sabrán quién fue Santiago Carrillo? Bendita Wikipedia.
J. Peña
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