Les voy a contar una historia de lo más rocambolesca, digna del mejor teatro modernista. Apaguen sus móviles y no se levanten hasta que termine la función. Tan solo les prometo que no les dejará indiferentes.
ACTO PRIMERO; El castillo de naipes.
Meses atrás, por noviembre más o menos, gran parte de la población de la Ucrania occidental se echó a la calle para protestar ante las políticas pro-rusas que estaba llevando a cabo el gobierno de Yanukovich, el presidente electo de por aquel entonces.
En diversas ciudades europeas, especialmente en Centroeuropa, hubo un apoyo unánime al inicio del levantamiento pro-europeo (bautizado como Euromaidán) que estaba teniendo lugar en Ucrania.
Ucrania quería ser Europa y Europa quería ser Ucrania. O eso nos vendieron. Y es aquí cuando comienza a soplar el viento sobre este frágil castillo de naipes
ACTO SEGUNDO; Golpe de Estado.
El levantamiento ucraniano comenzó a mostrar tintes ultraderechistas, enarbolándose un radicalismo manifiesto y teniendo lugar el asalto a diferentes edificios capitalinos del organigrama gubernamental, para acabar en un conflicto armado contra la policía que supuso la escritura de casi un centenar de epitafios entre unos y otros.
La batalla urbana conoció el final tras la noticia de la huída a Rusia del (ex)presidente Yanukovich y la toma del parlamento ucraniano por parte de los manifestantes.
Han ganado los buenos y han perdido los malos. Eso es lo que se nos dijo desde los medios de información europeos (españoles incluidos, claro). ¿Realmente ha habido buenos en esta historia?
ACTO TERCERO; Con el culo al aire.
Con el telón ya levantado, sale a escena nuestro amigo Vladimir. En un alarde de poder y haciendo valer su condición de superpotencia militar, entra en Crimea y, sin emplear una sola bala y contando con el apoyo mayoritario del pueblo crimeo, neutraliza en pocas horas todas las divisiones militares que Ucrania tenía repartidas a lo largo de la península [de Crimea].
Y, Ucrania, con el culo al aire. La Unión Europea ha lanzado un mensaje de apañároslas como podáis. Europa se dejó querer cuando Ucrania quiso a Europa. Y esto hace unas pocas semanas.
Ahora a los ucranianos sólo les quedan dos opciones: seguir soñando con Europa o refugiarse bajo el paraguas del tito Vladimir.
Bienvenido, Mister Marshall.
ACTO PRIMERO; El castillo de naipes.
Meses atrás, por noviembre más o menos, gran parte de la población de la Ucrania occidental se echó a la calle para protestar ante las políticas pro-rusas que estaba llevando a cabo el gobierno de Yanukovich, el presidente electo de por aquel entonces.
En diversas ciudades europeas, especialmente en Centroeuropa, hubo un apoyo unánime al inicio del levantamiento pro-europeo (bautizado como Euromaidán) que estaba teniendo lugar en Ucrania.
Ucrania quería ser Europa y Europa quería ser Ucrania. O eso nos vendieron. Y es aquí cuando comienza a soplar el viento sobre este frágil castillo de naipes
ACTO SEGUNDO; Golpe de Estado.
El levantamiento ucraniano comenzó a mostrar tintes ultraderechistas, enarbolándose un radicalismo manifiesto y teniendo lugar el asalto a diferentes edificios capitalinos del organigrama gubernamental, para acabar en un conflicto armado contra la policía que supuso la escritura de casi un centenar de epitafios entre unos y otros.
La batalla urbana conoció el final tras la noticia de la huída a Rusia del (ex)presidente Yanukovich y la toma del parlamento ucraniano por parte de los manifestantes.
Han ganado los buenos y han perdido los malos. Eso es lo que se nos dijo desde los medios de información europeos (españoles incluidos, claro). ¿Realmente ha habido buenos en esta historia?
ACTO TERCERO; Con el culo al aire.
Con el telón ya levantado, sale a escena nuestro amigo Vladimir. En un alarde de poder y haciendo valer su condición de superpotencia militar, entra en Crimea y, sin emplear una sola bala y contando con el apoyo mayoritario del pueblo crimeo, neutraliza en pocas horas todas las divisiones militares que Ucrania tenía repartidas a lo largo de la península [de Crimea].
Y, Ucrania, con el culo al aire. La Unión Europea ha lanzado un mensaje de apañároslas como podáis. Europa se dejó querer cuando Ucrania quiso a Europa. Y esto hace unas pocas semanas.
Ahora a los ucranianos sólo les quedan dos opciones: seguir soñando con Europa o refugiarse bajo el paraguas del tito Vladimir.
Bienvenido, Mister Marshall.
Por Jorge Peña
Somos miembros del colectivo internacional "Ojos para la Paz". Nuestra página web: www.ojosparalapaz.com + email: miradas@ojosparalapaz.com
ResponderEliminarOs dejamos 2 documentales de indudable interés, esperamos que os gusten. Saludos
http://www.youtube.com/watch?v=uqPQGVBBYlc
http://www.youtube.com/watch?v=85V7rFbhvzM